Al igual que ocurre con otras grandes productoras de la industria del porno español, Fakings se define como una empresa tecnológica. Su creador, Arnaldo Chamorro, no duda en aseverar que, aunque estén orientados al ocio adulto, la realidad es que son un negocio online basado en el desarrollo tecnológico.

Y es que el porno siempre ha sido un potente motor del progreso en Internet. Gracias a él evolucionaron y se perfeccionaron nuevas ideas como el streaming o las plataformas de pago, que luego encontraron aplicación en miles de otros sectores diferentes y hoy son la norma a lo largo y ancho del vasto imperio de la red de redes.

Arnaldo aboga por adaptarse a la situación del mercado actual del porno online, esto es el acceso universal y el contenido infinito que nunca acaba. Vivimos tiempos en los que se han eliminado las barreras físicas que antaño suponían un impedimento para el consumo de la pornografía. Hoy en día cualquiera tiene a su disposición un ordenador o, mejor todavía, un dispositivo móvil que permite a los usuarios hacer uso de las diferentes plataformas, páginas web especializadas y tubers de forma anónima, gratuita, rápida y prácticamente desde cualquier rincón desde el que se disponga de una conexión a Internet.

Siendo así, a Fakings no le ha quedado otra salida más que la de ofrecer vídeos gratuitos a cambio de los ingresos que registran a través de la publicidad por clics y conversión de visitas. A su fundador este punto no le parece novedoso en absoluto, comenta que la producción de contenidos gratuitos como series o programas de distintos formatos lleva décadas utilizándose en televisión con la finalidad de generar dinero a través de las diferentes acciones comerciales que pueden darse (emplazamientos de productos, publireportajes, telepromociones, spots publicitarios, etc. )

Bien, queda claro que las productoras españolas se han movido casi al unísono en esta dirección, pero entonces, ¿qué es lo que hace diferente a Fakings dentro del sector?, ¿qué les diferencia de sus principales competidores? Según Arnaldo, ha habido un cambio en la mente de los consumidores. Ya no se buscan los cuerpos perfectos, cincelados a base de miles de horas en el gimnasio y de la ayuda mágica del golpe de bisturí.

Ahora, los usuarios quieren ver a gente normal haciendo porno. Actores y actrices que son personas como ellos, que se podrían encontrar en la cola del banco o atendiendo en los mostradores de una tienda. La tendencia, explica, es fantasear con mujeres de la vida real, y al mismo tiempo, poder llegar a sentirse identificado con actores que sean hombres no tan diferentes a ellos.

De esta manera, Fakings ha producido películas en esa misma línea, contratando a estrellas del porno de apariencia verdadera y dejando un poco atrás la forma de rodar de las décadas pasadas. El público ha pedido porno terrenal y se lo están dando.

Desde Fakings piensan que la realidad virtual será el siguiente paso en cuanto a avances tecnológicos a disposición de la industria del porno. Auténticas virguerías sexuales serán posibles dentro de muy poco tiempo gracias al desarrollo de esta tecnología. Sin embargo, desde la productora quieren ser precavidos, ya que opinan que existe un handicap al respecto de los dispositivos electrónicos necesarios para sumergirse en una realidad figurada: el hecho de que sean mucho menos discretos que la pantalla de un móvil.

Al menos de momento, tendremos que ver qué novedades se están preparando en la cocina de Fakings y qué nos depara el futuro de esta industria pionera en lanzar proyectos tecnológicos que en un principio parecen ciencia ficción y más adelante terminan por traspasar las fronteras del porno y ser parte del día a día de millones de usuarios de Internet.