Asiáticas

Lo veníamos adelantando, las asiáticas están de moda. La popularización de las culturas orientales, sus clichés, simbolismos y representaciones han llegado a occidente y han calado en un sector vanguardista de la población.

A muchos, las orientales les producen una extraña sensación entre lo frágil, lo exquisito y lo apetitoso. Sus pequeños y delicados cuerpos entonan a la perfección con suaves curvas y piel de porcelana. No esperes montañas rusas aquí. Las chicas orientales son más como un paseo por un jardín zen, solo aptas para gustos refinados y singulares.

Si buscas suntuosidad, probablemente esta no sea tu mejor opción. Pero si lo que quieres es elegancia, buenas dosis de sumisión y chicas sumisas que tengan la edad que tengan siempre parecen demasiado jóvenes, este es tu sitio.

Otra de sus principales características es la timidez. La hembra oriental es la mujer dócil por antonomasia. Por eso son tan apreciadas por los hombres dominantes. Ellas saben entrar en ese juego y calentar motores desde el primer minuto, aparentando una candidez y una ingenuidad dignas de mención. Por supuesto, eso son solo las apariencias ya que luego están tan experimentadas y tienen tanto recorrido como cualquier actriz de otra raza, pero ellas apuestan todo a la baza de su ambigüedad, y de qué manera.

No te dejes engañar por su fingida debilidad, es más que probable que cuando quieras darte cuenta hayas caído en sus redes y no puedas parar de ver porno con actrices asiáticas: japonesas, chinas o tailandesas, no importa: todas son espectaculares y tienen una identidad étnica muy definida.

Además, el manga y el hentai han hecho mucho por extender y esparcir por occidente ciertos gustos orientales. Los cosplay o disfraces de personajes de videojuegos, películas o anime también ha llegado al porno, ¡está claro que lo asiático es muy popular!

Exhibicionismo

Una vuelta de hoja más, el deseo por exponerse ha existido siempre desde tiempos inmemoriales. No es tanto la necesidad de mostrar como la excitación que produce comprobar las reacciones de los destinatarios del exhibicionismo.

Normalmente, el exhibicionista quiere provocar algún tipo de reacción, ya sea escandalizar, ruborizar, sorprender, o causar rechazo, vergüenza o incluso admiración. En el otro lado existe la figura del voyeur, aquel que mira a quien (con mucha probabilidad) es consciente de estar siendo observado y también obtiene excitación a cambio. Así que se trata de un intercambio que en muchos casos es consentido y en otros tantos es involuntario por una de las dos partes.

El sexo o las actitudes sexuales en lugares públicos son bastante frecuentes. La playa, un parque, un aparcamiento o a veces un portal. Lugares más o menos retirados o visibles, dependiendo del nivel de riesgo que cada uno esté dispuesto a asumir.

Ese nivel es bastante alto cuando se trata de las productoras de pornografía y se arriesgan bastante a grabar en espacios al aire libre, o cerrados, pero de carácter público. De hecho, se ha puesto de moda una práctica que consiste en establecer el set de rodaje dentro de un camión con paredes que son cristales tintados. Así, desde fuera solamente se ve un cubículo negro mientras que desde dentro la actividad frenética sexual se desarrolla con el fondo de las calles de la gran ciudad, por ejemplo. Viandantes cruzan los pasos de cebra, familias enteras pasean por las aceras, gente que toma un aperitivo en las terrazas… y todo a la vista del equipo de filmación y los actores, que se dan a su tarea con el morbo extra añadido de poder ver, pero nunca ser vistos (aunque muchas personas sí saben lo que está sucediendo en el interior). Otra vuelta de tuerca más a este fetiche tan extendido.

Masturbación

Porque no todo es follar, follar y follar. A veces nos perdemos todo lo que existe alrededor y que también vale la pena, como los llamados erróneamente preliminares. Los preliminares pueden serlo o pueden representar una actividad sexual plena por sí mismos con personalidad propia, sin necesidad ni obligación de ser preámbulo de nada más.

Sí, hablamos de la masturbación, por ejemplo. Nada más provocador que observar con atención a una muchacha que está de buen ver dándose placer a sí misma. El onanismo tiene algo animal, algo instintivo y primigenio que nos hace perder la cabeza. Generalizando mucho, nadie nos enseña a masturbarnos. Es algo que aprendemos solitos, explorando nuestro propio cuerpo y atendiendo a sus demandas de placer que se comienzan a despertar en la pubertad y continúan en mayor o menor medida durante toda la vida.

Igual que vemos porno para masturbarnos, y la masturbación se convierte en un medio y en un fin, también puede representar una motivación cuando la contemplamos en otra persona. Lejos quedaron los tiempos de la edad media (y por desgracia, también muy posteriores) en los que las instituciones religiosas desalentaban el autoplacer con amenazas y promesas de viajes gratis al infierno.

¡Masturbarse es bueno! Lo dicen todos los sexólogos e incluso los psicólogos. Así que masturbarse mientras alguien más se masturba y te inspira no puede ser malo ni a propósito. Las actrices que practican masturbaciones profesionales a ellas mismas, a otras chicas o a hombres tienen la técnica más depurada de la que jamás podrás ser testigo. Normalmente, son las especialistas en softcore las que se dedican en cuerpo y alma a mantener elevados los estándares de esta categoría.

Como te decíamos, no lo uses solamente como calentamiento ya que tiene mucho más potencial del que imaginas, solamente entra y aventúrate a explorar un poquito.